martes, 21 de abril de 2026

Investigación social cap. 10

 Guttmanchella & Likertchella 

Por: Gabriela Duarte

Por alguna razón siento que no hago bitácoras hace varias semanas, debe ser porque la salida de campo se llevó toda mi atención la semana pasada. La experiencia de ir a Scientology definitivamente me dejó tantos aprendizajes, tanto que algunas cosas me recuerdan allá. Definitivamente es de las mejores “tareas” que nos a dado la universidad. Sé que no soy la única que lo piensa y quedó más que demostrado cuando leímos la salida de campo de una compañera del salón. Majo, tu salida de campo estuvo muy buena en serio. Tuve la fortuna de poder leer en voz alta la ultima parte en la clase y se pudo trasmitir a la perfección esa fuerza, ese sentimiento y esa reflexión. Estoy casi segura que esa salida de capo se convertirá en un ejemplo de los que muestra el Profe sobre cómo quiere una salida de campo. Nos dio imágenes, análisis, preguntas y pensamiento crítico. ¿Para qué más? Ahora siento que ir a una marcha feminista debería ser algo que todas las mujeres deberíamos hacer en algún momento. 
Conmemorar a todas las mujeres que lucharon, que se sacrificaron y que dieron todo para que hoy en día tengamos todas esas oportunidades es algo que definitivamente no deberíamos dejar pasar. Y así como ellas lo hicieron en algún momento, seguir levantando nuestra voz por las mujeres que ya no están acá, por las que han sido víctimas y por las nuevas mujeres que vienen. Eso me deja esa salda de campo.

También tengo muy presente de la clase el sueño tan impresionante que tenía, pocas veces suelo sentirme así, con los ojos pesados que hasta me ardían y todo. Debió ser porque casi todo los martes me levanto temprano para dormir súper bien y levantarme con toda la energía pero el pasado nos fuimos con mi mamá a comer y me dormí a eso de las 11 y me levanté a las 4. Sé que no es tan poquito pero es menos de lo que estoy acostumbrada, menos mal la clase de investigación social es una de mis favoritas y hace que sea más fácil controlar el sueño.

Luego, como de costumbre, seguimos con exposiciones. La semana pasada fue sobre Likert y Guttman. La verdad nunca había escuchado nada sobre esto. Son herramientas de investigación que las utilizamos para las encuestas. Likert es básicamente medir qué tanto estás de acuerdo y es gradual, por ejemplo: muy de acuerdo a muy en desacuerdo. Y Guttman es medir hasta dónde llegas progresivamente por ejemplo: si dices que si a algo “alto”, implica que aceptas lo anterior. Para entenderlo mejor, en la clase hicimos un juego en Blooket, el profe nos puso preguntas y teníamos que clasificarlas sobre si era Likert o Guttman. También hicimos una evaluación de la clase con esta herramienta, supuestamente la más creativa iba a ganarse un dulce pero acá lo seguimos esperando con Isa, la de nosotras fue sobre la misión Artemis II de la NASA: Si la clase de Investigación Social fuera la misión Artemis II, ¿cómo calificarías tu experiencia?


1. Misión abortada: No despegaría con esta experiencia.
2. Despegue con turbulencias: Avanzó con dificultades y dudas.
3. Órbita estable alrededor de la Luna: Cumplió con lo esperado.
4. Misión exitosa: Superó mis expectativas y amplió mi perspectiva.
5. Hito histórico para la humanidad: Transformó mi forma de comprender la realidad social.


Yo sé que esa fue tu favorita profe, admítelo.


Para mi tema de investigación, o sea, Scientology. Hice esta encuesta tiene como objetivo analizar las percepciones y niveles de conocimiento sobre Scientology y comprender cómo se construyen las percepciones sobre temas contemporáneos. Además aplica algo clave en investigación:
  • Segmentación de la muestra
  • Pertinencia de las preguntas
  • Coherencia en la recolección de datos

O sea, no le hago las mismas preguntas a alguien que sabe del tema que a alguien que no tiene ni idea.

Acá te dejo la encuesta por si quieres hacerla o solo mirarla: 

Percepción sobre Scientology


La construcción de esta encuesta me permitió aterrizar conceptos teóricos en una experiencia práctica, evidenciando que investigar no es solo formular preguntas, sino diseñar herramientas que realmente logren captar la complejidad de las percepciones humanas. En este caso, abordar un tema como la Scientology implicó reconocer que las opiniones no surgen en el vacío, sino que están atravesadas por la información disponible, los medios de comunicación y las experiencias individuales.

El uso de la escala de Likert hizo posible observar los matices en las posturas de los participantes, alejándose de respuestas absolutas y permitiendo identificar niveles de acuerdo o duda frente a afirmaciones específicas. Por otro lado, la escala de Guttman aportó una dimensión progresiva, revelando hasta qué punto las personas no solo conocen el tema, sino que se involucran con él. Esta combinación enriqueció el análisis al integrar tanto la intensidad de las opiniones como el grado de acercamiento al fenómeno.

La encuesta se reafirma como un instrumento clave en la recolección de datos, ya que traduce percepciones subjetivas en información organizada y analizable. Sin embargo, su efectividad depende directamente del proceso de validación. Revisar la claridad, coherencia y pertinencia de cada pregunta no es un paso menor, sino una condición necesaria para garantizar la confiabilidad de los resultados. Una encuesta mal diseñada puede distorsionar la realidad que pretende estudiar, mientras que una validada cuidadosamente se convierte en una herramienta precisa de análisis.

Este ejercicio permitió comprender que investigar es, en esencia, un proceso de interpretación rigurosa de la realidad, donde cada decisión metodológica influye en la calidad del conocimiento que se construye. 

Mientras hacía la encuesta me surgió una duda: si también debía enviarla para que la respondieran o si solo bastaba con diseñarla. Al revisar bien lo que se pedía y pensar en el objetivo de la actividad, entendí que el foco está más en cómo está construida la encuesta que en aplicarla como tal. Me di cuenta de que aquí lo importante es demostrar que sé estructurar un instrumento: usar bien la escala de Likert, plantear correctamente la de Guttman y, sobre todo, dividir a los encuestados según si conocen o no el tema. Eso ya implica una intención metodológica clara y coherente.

Igual, pensé que aplicarla podría servir como una especie de prueba, para ver si las preguntas se entienden bien o si algo genera confusión. Pero eso ya sería más como un extra, no lo principal. Al final siento que no es necesario reenviarla para cumplir con la actividad, porque el valor está en el diseño. Y la verdad, llegar a esa conclusión me ayudó a entender mejor que investigar no es solo recoger datos, sino saber cómo plantearlos desde el inicio.

Para cerrar esta bitácora, me quedé pensando en algo que va más allá de la encuesta en sí. Siento que ya se volvió costumbre meter temas actuales en este blog, porque siento que todo se vuelve más real, menos “ejercicio de clase” y más algo que conecta con lo que está pasando afuera. Y ahí fue donde inevitablemente se me vino a la cabeza todo el tema de Coachella: no solo como festival, sino como vitrina gigante de estilos de vida, opiniones y narrativas que se consumen casi sin darnos cuenta. 

Entonces empecé a hacerme preguntas que ya no son solo sobre la Scientology, sino sobre cómo construimos lo que creemos. Por ejemplo: ¿cuántas de las cosas que pensamos realmente vienen de nosotros y cuántas son como ecos de lo que vemos en redes, en eventos, en tendencias? ¿En qué momento dejamos de cuestionar y simplemente empezamos a repetir? También me chocó un poco pensar en lo fácil que es formarse una opinión sobre algo que en realidad no conocemos. Pasa con la Scientology, pero también pasa con todo: vemos un video, un comentario, un outfit en Coachella que se vuelve viral, y ya sentimos que entendemos todo el contexto… cuando en realidad solo estamos viendo una versión editada de la realidad.

Y ahí es donde todo conecta con la encuesta. Porque entonces, ¿qué tan “reales” son las respuestas que recogemos? ¿Estamos midiendo lo que la gente piensa o lo que la gente cree que debería pensar? ¿Qué tanto influyen los medios, las redes o incluso la presión social en esas respuestas?

Al final, esto me dejó pensando que investigar no es solo hacer preguntas bonitas y ordenarlas bien. Es casi como intentar descifrar un juego de espejos, donde todo está mediado por algo más. Y tal vez lo más importante no es encontrar respuestas perfectas, sino aprender a hacer preguntas que incomoden un poquito, que hagan dudar, que obliguen a mirar dos veces.

Porque si algo me quedó de todo este proceso, es que entender cómo pensamos es mucho más complejo de lo que parece. 


Nos vemos la próxima semana.

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