martes, 7 de abril de 2026

Investigación social cap. 9

La forma en la que el Rapport me ayudó en momentos incómodos durante Semana Santa 

Por: Gabriela Duarte 

Un poquito largo el título, yo sé, la verdad no lo quise hacer más corto porque tengo mucho que contar en esta bitácora y la representa bien. 
La semana antes de vacaciones es muy particular porque ya nos empezamos a sentir en descanso total desde el sábado. Sin embargo, antes de irnos a descansar toda la semana quisimos hacer nuestra salida de campo, no voy a hablar sobre esto acá porque se merece total dedicación a una sola bitácora y quiero que sea muy especial. Pero fue una gran forma de iniciar la vacaciones, además de ir allá, fuimos a almorzar con mis amigas, adelantamos más trabajos, bailamos just dance hasta sudar, en fin. En la clase de investigación terminamos de cuadrar los últimos detalles de la salida de campo, por esta razón de lo que más me acuerdo de la clase es de eso y también que el profe me regaló un BonBonBum. De todas formas, poco a poco empecé a recordar todo cuando revisé la presentación de una de mis compañeras sobre paradigmas. 

Durante la clase y la exposición abordamos tres paradigmas principales: el positivista, el interpretativo y el socio-crítico, cada uno con una perspectiva particular sobre el conocimiento.

Al adentrarnos en los paradigmas de investigación, es inevitable entender que no son simplemente conceptos teóricos, sino formas distintas de ver y construir la realidad. Un paradigma actúa como un marco de referencia que orienta cómo interpretamos el mundo. En este sentido, entran en juego tres elementos fundamentales: la ontología, que se pregunta por la naturaleza de la realidad; la epistemología, que define cómo conocemos esa realidad; y la metodología, que establece los métodos para estudiarla.

El paradigma positivista se centra en la búsqueda de hechos o causas a partir de fenómenos observables, medibles y cuantificables. Su enfoque es objetivo y utiliza principalmente métodos cuantitativos. Desde esta postura, la realidad es única y puede conocerse de manera neutral. Un ejemplo claro se puede ver en misiones científicas como Artemis II, la más conocida y de la que todos hablamos actualmente, donde el interés principal radica en recopilar datos y observar espacios inexplorados del espacio, además de seguramente intereses políticos. Aquí, lo importante es medir, comprobar y obtener resultados verificables.

El paradigma interpretativo parte de la idea de que el conocimiento no es neutral, ya que está influenciado por las experiencias, intenciones y percepciones de las personas. Este enfoque reconoce la existencia de múltiples realidades y busca comprender los significados detrás del comportamiento humano. Si llevamos esto al contexto de Artemis II, una mirada interpretativa no se centraría únicamente en los datos técnicos, sino en las experiencias de los astronautas: cómo viven el viaje, qué emociones enfrentan o cómo interpretan el hecho de estar en una misión histórica. Es decir, se interesa por el significado humano de la experiencia.

Por último, el paradigma sociocrítico no solo busca comprender la realidad, sino también transformarla. Este enfoque cuestiona las estructuras de poder y las desigualdades, proponiendo cambios a partir del conocimiento. Utiliza herramientas como entrevistas profundas, grupos focales y observación participante. En el caso de Artemis II, este paradigma podría analizar quiénes tienen acceso a participar en este tipo de misiones, qué intereses políticos o económicos están involucrados y cómo este tipo de proyectos impacta a la sociedad, planteando incluso reflexiones sobre la democratización del conocimiento científico.

Al comparar estos paradigmas, se puede observar que cada uno propone una forma distinta de acercarse a un mismo fenómeno. Mientras el positivismo busca explicar a través de datos, el interpretativo intenta comprender significados y el sociocrítico, busca generar transformación. Personalmente, el paradigma interpretativo resulta más cercano a mis intereses, ya que permite profundizar en las experiencias humanas y entender la complejidad de las relaciones sociales, algo fundamental en el campo de la comunicación.

En clase también hablamos del concepto de rapport, que se convirtió en un elemento clave para entender cómo se construyen relaciones de confianza dentro de un proceso investigativo. Para aplicarlo, aproveché una situación cotidiana durante las vacaciones, en la que compartí con varios miembros de mi familia.
En particular, intenté acercarme a un primo de mi mamá y a su esposa, con quienes no tenía una relación muy cercana. Y algo que me genera conflicto es saludar a alguien y no saber cómo decirle, por ejemplo: El primo de mi mamá Fabio, no tiene un diminutivo tan predecible o genérico, le dicen “Fabito” pero me parece muy personal considerando que nunca he hablado realmente con él, pero bueno. Para generar confianza, comencé interactuando con su perrita Malu, prestándole atención, consintiéndola y mostrando interés genuino. Este pequeño gesto funcionó como un puente inicial, ya que permitió crear un ambiente más relajado y cercano. A partir de ahí, la conversación empezó a fluir de manera más natural. También recurrí a temas como el fútbol, que sabía que podían generar interés y facilitar la interacción.

La reacción de ellos fue positiva, ya que poco a poco se mostraron más abiertos y participativos en la conversación. Sin embargo, al inicio noté cierta distancia, lo que me hizo entender que el rapport no se construye de forma inmediata, sino que requiere tiempo, atención y autenticidad. Una de las dificultades fue precisamente romper esa barrera inicial sin que la interacción se sintiera forzada. Igualmente, gracias rapport por ayudarme con ellos.

En general, considero que la estrategia de generar un ambiente cómodo a través de intereses compartidos y pequeños gestos funcionó bien. No obstante, para futuras interacciones, podría mejorar en la forma de mantener la conversación activa y hacer preguntas más profundas que permitan conocer mejor a la otra persona.

Esta bitácora me permitió entender que investigar no es solo aplicar métodos, sino tomar decisiones sobre cómo ver y abordar la realidad. Los paradigmas no son estructuras rígidas, sino perspectivas que influyen directamente en lo que consideramos válido como conocimiento. En ese sentido, elegir un enfoque no es un acto neutral, sino una postura frente al mundo.

Además, la experiencia con el rapport me hizo aterrizar algo que en clase puede parecer obvio, pero que en la práctica resulta mucho más complejo: las personas no se abren simplemente porque se les hacen preguntas. La confianza se construye en detalles pequeños, en la manera de acercarse, en el interés genuino y en la capacidad de leer al otro. Sin ese vínculo, cualquier intento de obtener información se queda en la superficie.

Finalmente, creo que tanto los paradigmas como el rapport están más conectados de lo que parece. Mientras los paradigmas definen cómo entendemos la realidad, el rapport define qué tan profundo podemos llegar a conocerla a través de otros. Esto me deja pensando que investigar no es solo observar o analizar, sino también relacionarse, escuchar y, en cierta forma, aprender a ver el mundo desde la mirada de los demás.

Pensándolo bien, incluso misiones como Artemis II reflejan esta misma idea: no se trata únicamente de recolectar datos o avanzar tecnológicamente, sino también de ampliar la forma en que entendemos nuestra realidad y nuestro lugar en ella. Así como en la investigación social necesitamos diferentes miradas para comprender a las personas, en la exploración espacial también se requieren múltiples perspectivas para interpretar lo desconocido. Al final, tanto en la Tierra como fuera de ella, conocer implica mucho más que medir: implica comprender.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Investigación social cap. 10

  Guttmanchella & Likertchella  Por: Gabriela Duarte Por alguna razón siento que no hago bitácoras hace varias semanas, debe ser porque ...